Un día cualquiera en la tarde...
"Conexión real o nada". Leí la frase por vez un millón, en el perfil de una persona en una red de citas, y por vez un millón, algo me provocó en lo profundo. Esta vez, por el contexto de la frase, donde esta persona planteaba que no había esfuerzo ni trabajo, sólo la "conexión real". Y me ví reflejado en ese momento, en esa frase, en ese sentimiento romántico, mágico y fantasioso, que recuerdo haber habitado por tanto tiempo.
"No me gustan las relaciones sin dirección". Ahí está de nuevo, ese conservadurismo atroz que vive hoy en el mundo real, infectado desde la internet. Redpilleado, si me permiten el neologismo: desde una posición de "energía masculina" y de cosmovisiones tradicionalistas, hay un giro ideológico respecto de cómo queremos vivir las relaciones. Y eso me preocupa.
Pienso mucho en la idea de las relaciones románticas sexoafectivas contemporáneas, y en cómo se pueden desmenuzar y analizar desde una lente más bien ideológica. Porque en este espacio donde estamos ahora, creemos en que todo es político, sin excepción.
En los últimos años, por ejemplo, podemos observar un movimiento desde lo relacional muy ligado al movimiento pendular propio de los procesos sociológicos: pasamos de un mundo más liberalizado (que aceptaba visiones fuera del común, como el poliamor y la liberalidad sexualética), hacia un estado de cosas donde los roles de género binarios tienen más preponderancia ("no 50/50", "si me sacan de casa me tienen que venir a dejar", "no princesos"). Esto es claramente una presentación sintomática de cómo vemos el mundo: si la inseguridad y la inmigración son temas relevantes para el público general, por cierto que vamos a querer que algunas de esas piezas ideológicas permeen en nuestras relaciones sociales y interpersonales. Puede bien ser incluso que no nos demos cuenta de ello. Muy bien puede pasar que no quiera mezclarme con un extremista, porque, a diferencia de antes, hoy mis relaciones son con intención, buscando un compañero/a/e que me acompañe en el paso a paso de La Escalera, donde ambos podamos subir, y no sólo quedarnos en las ilusiones progres, woke del mundo arromántico. En definitiva, y en simple: yo quiero y busco a mi Príncipe Azul™, no quiero un Amor Moderno™.
(Nota del Autor: por cierto que la inclusión de la e como potencial pronombre es una decisión deliberada y política, porque yo, mrthompson, no creo en el uso de los pronombres como algo meramente estético y gramático, sino como una protesta política).
Me parece que hay una pregunta fabulosa dentro de esto: por qué buscamos algo que los años nos han mostrado, y en algunos casos demostrado, que es potencialmente dañino? (véase: femicidios, violencia en la pareja, papitos corazón, y un bastante largo etcétera.)
Mi impresión es que es bastante cómodo y empatizable, porque el Amor Violento™ que vemos en la cultura a nuestro alrededor tiene todas las componentes románticas fantasiosas que nos permiten fantasear respecto de él: un Hombre en su Energía Masculina que quiere conquistar a una Mujer en su Energía Femenina, que hace Lo Que Sea para que ella esté con él, incluso si ella no quiere. Ese cliché lo vemos en teleseries, series, películas, libros, revistas, la historia de tu tía... Lo vemos en todos lados. Y en todos lados nos cuentan que termina bien - incluso cuando no lo hacen. Recuerdo con mucha claridad esta relación intensa, dolorosa, borderline criminal, como la del personaje de Cristian Campos en la teleserie de los 2000 Marparaíso, donde el hombre llegaba a FUCKING RAPTAR a su interés romántico, porque cómo era posible que otra persona, mucho menos otro hombre, llegara a tener al premio que él deseaba y, por tanto, merecía.
Yo Soy Y Por Tanto El Mundo Debe
Aquí hay un punto súper importante, creo: los Hombres™ tenemos derecho y merecemos lo que nos proponemos; si me gusta una persona, esa persona DEBE subyugarse a mi voluntad, no importando su propia Agencia™ (concepto muy importante que voy a abordar en un clock tick), porque lo único que importa cuando eres Hombre™ es tu volundad.
Me permito usar la ironía de Hombre™ porque aquí, desde mi visión, hay claramente una dinámica de género en juego: una visión binaria, machista y patriarcal, que usualmente están asociadas a una cosmovisión tradicional y tradicionalista del mundo, implica que hay un Hombre™ con voluntad, con recursos, quien es dueño de la historia y puede hacer y deshacer; implica también que opuesto al Hombre™ hay una Mujer™, y la Mujer acata todas y cada una de las decisiones del Hombre, deja de lado su voluntad y acepta que la agencia masculina (propia de la Energía Masculina™) es la que vale ante el mundo. Aceptar los roles de género binarios, tradicionales, conservadores, es aceptar que:
- Sólo existen dos géneros de personas
- Mi visión: hay evidencia sociológica y antropológica de que el género es una idea cultural y no una realidad biológica
- Una desviación, derivación, movimiento, diversificación, diferencia, distancia, distonía respecto de este molde binario de relaciones interpersonales, es un crimen contra la sociedad y debe ser castigado con la máxima pena por quien sea que descubra o presencie este crimental (Hola, fans de Orwell y 1984!)
- Yo creo que exista un ordenamiento jurídico y legal establecido, desarrollado en base a preceptos éticos sociales reactivos, y que no debiera incluir consideraciones morales
- Un género es superior y dominante por sobre el otro: el Hombre domina a la Mujer y la Mujer acepta esa dominación a cambio de seguridad y la promesa de abundancia, sea como sea que se vea la abundancia
- La dinámica de Poder™, porque se transforma finalmente en una pelea de poder, chorrea y traspasa las barreras de las relaciones románticas, para dominar todo lo que el humano puede crear: relaciones sexuales, laborales, familiares, lejanas y cercanas, importantes y desechables. Todo es pintado, teñido por esta dinámica binaria de poder
Hay muchas, muchas, MUCHAS más ramificaciones y consecuencias de aceptar este molde binario, al que le llamamos Patriarcado. Muchas más consecuencias y muchos más supuestos iniciales, que pueden, si quieren emputarse con el mundo, googlear y leer. Hell, parto yo buscando algo de info.
Creer y poner tu fe en el patriarcado, en la heteronorma, en la amatonorma, es algo que usualmente hacemos de forma inconsciente. Somos criados, socializados, formados con estos moldes culturales, y escapar de ellos es difícil y complejo. Y se puede, pero ¿quieres?
Por supuesto, la respuesta sociocultural es que no debemos, porque si la estructura de poder no se sostiene en la base, el molde se rasga y la masilla se escapa por las grietas.
Agencia versus Voluntad versus Poder
Los modelos de gobierno, y más aún los que apuntan a la dominación del humano, requieren de la cohesión social: un conjunto de contratos, normas y reglas que todo el pueblo gobernado siga, a veces ciegamente y a veces tras el debate (lo que asemeja un acuerdo pero carece de algunas condiciones necesarias para el consentimiento, como la reversibilidad y el entusiasmo). Sin ella, la sociedad se desmorona - véase Argentina, Brasil, Cuba, China, Chile, Egipto, El Salvador, Rusia, Siria, Tanzania, Uganda, y más recientemente, los Estados Unidos de Norteamérica -, y esa pérdida de fe en los gobernantes usualmente significa problemas serios: estallidos sociales, revoluciones, golpes militares, muertes. Muertes. Y por ridículo que suene, un gobierno necesita personas para poder existir. Lo vemos todos, si?
A niveles más individuales, es que vemos que en una relación simétrica, sin dinámicas de poder evidentes o inherentes, lo que se requiere para que exista una relación no es el gobierno pero sí la voluntad. Si yo no quiero estar en una relación (laboral, romántica, familiar, platónica, ...) no hay nada que la contraparte pueda hacer para obligarme a estar en esa relación, a menos que esté dispuesta a eliminar mi condición humana de libre albedrío y eliminar mi Agencia.
La agencia, como es definida por algunos teóricos sociales y humanos, es "la capacidad que tiene un agente para actuar en un entorno". No es lo mismo que el poder, que deriva de la agencia y otros factores (ambientales y contextuales, por ejemplo: si tengo agencia pero no tengo una posición jerárquica sobre una otredad, no puedo ejercer poder mas sí coerción). Y esto es un punto importante, porque de la Agencia podemos plantear que derivan el Poder, como ya lo planteamos, y la Voluntad.
La Voluntad, también definida desde la filosofía, puede plantearse como "la capacidad conciente de decidir y dirigir la propia conducta". Construye sobre la agencia, porque sin la capacidad de actuar no podemos considerar el decisionar, luego agrega la conducta como la materialización de la suma de ambas potencias: si tengo Agencia y tengo Poder, puedo tener y ejercer mi Voluntad. Si alguna de ambas me falta, lo que resulta no es una decisión, y por tanto una acción, propiamente libre.
Mis elucubraciones van hacia ese punto, cuando pienso en relaciones modernas (a poco creías que había olvidado el punto inicial de este palabreo?), porque me parece importante entender cómo la Persona interactúa con su entorno cuando elige, o no, relacionarse de ciertas formas.
No me gusta esta conclusión, pero es a la que llego
Lo digo así ("elige o no") porque, finalmente, la posición de una persona respecto de las relaciones románticas puede tener mucho de conciencia y de dirección, y puede tener mucho de inacción y de costumbre. Si aprendiste algo y nunca te lo cuestionaste, más allá de que te haga sentido, es lo que vas a buscar y lo que vas a reproducir.
No es sólo una cuestión de Voluntad y Poder: también es un asunto de Cuestionar. Y en ese cuestionamiento es que me he encontrado pensando, revisando, dudando de la forma en la que pareciera nos queremos relacionar. Porque si el objetivo es la conexión real, pero sin trabajo (sin propia conducta) y, por tanto, sin Voluntad, me parece que habla mucho de la expectativa que pesa no sólo sobre una alteridad, sino sobre la propia cohesión social. Si no estoy dispuesto/a/e a poner mi conducta sobre juicio y expresar mi individualidad a través de la vulnerabilidad, no veo posible el generar conexión, porque no permito a la otra persona permear en mi interior, ni yo en el de ella. La propia vulneración para la construcción requiere de Agencia, de Poder y de Voluntad - y, por tanto, puedo realmente vulnerarme si no tengo las herramientas emocionales para exponer mi intimidad? Pregunta Para Otro Momento; y la construcción requiere de Voluntad y de Poder. Si no pongo al servicio de la relación, cualquiera esta sea, mi ser, no veo que sea posible una conexión real con dirección, porque no existe desde el uno la posibilidad de direccionar la propia conduta hacia alguna meta o posición futura. Porque el futuro se interpreta como un presente, y, sin ánimos de reescribir Interstellar, el tiempo requiere de cierta linealidad para poder sembrar, crecer y cosechar.
Pero, por otro lado, también está la cuestión ideológica y partidista, incluso: si no estoy dispuesto/a/e a vulnerarme, puedo ser yo quien se involucre en una relación? Yo, en oposición a una máscara, a un avatar de mi, que muestre lo que quiero que se vea y oculte lo que quiero que no se vea. La posición de las conexiones reales, reconocibles, inmediatas incluso, me parece que es convenientemente conservadora, porque sólo permite y sólo incentiva la existencia de lo culturalmente apropiado. Y así, también me parece que desaparece la Voluntad, porque ya no tengo Poder sobre mí mismo para mover mi Agencia - sólo existe en mi poder y control lo que es aceptable, y las sombras deben desaparecer. Así nadie puede ser como realmente es.
Relaciones modernas
Después de mucho tiempo escribiendo y editando esta... Esta... Esta diatriba, diría, creo que mi última hipótesis es que las así llamadas "relaciones modernas" tienen, para mí, una componente intensa de fantasía - así como la política doméstica tiene la fantasía de que las élites se preocupan de la gente pobre, el amor reciclado de la época del romanticismo televisivo tiene la fantasía de crecer y florecer sin sol ni agua.
Me cuesta, hoy, verlo como algo distinto a una fantasía. Quizás el mundo me demuestre lo contrario, y el romanticismo versión siglo 21 aprenda de los errores del pasado y nos permita relacionarnos de una mejor forma. En el intertanto, sigo creyéndole a Marx: la historia primero será comedia, y luego una farsa, una parodia de sí misma.
— Mr. Thompson